MIS 30 IMPRESCINDIBLES. MAURO TORTOSA


MIS 30 IMPRESCINDIBLES

 

 Para mí, los 30 libros imprescindibles de la literatura son aquellos que pude disfrutar, los que leí y releí, pero, sobre todo, aquellos que, con el paso del tiempo, han decidido envejecer con gracia mientras descansan en mi mesita de noche. Algunos de ellos llegaron a mí como regalos, por recomendaciones, otros los compré y algunos aparecieron por pura casualidad.


 Dejo por aquí la sopa de letras donde aparecen nombre de personajes, fechas imprescindibles, lugares literarios y alguna que otra palabra clave. 



 Seguramente, los libros de mi infancia llegaron a mis manos en fechas señaladas. Navidad, era por antonomasia, junto a mi cumpleaños, las épocas del año en que mi estantería se llenaba con un tomo más. El gusto de leer estas lecturas se la debo a personajes amistosos como Papa Noel o el Rey Baltasar, quienes se tomaron el tiempo de compartir estas historias conmigo, dejando una huella permanente en mi imaginación. Dicho de otra manera, gracias papá y mamá, ¡sois los gurús literarios de mi infancia! Los primeros en hacerme llegar las primeras lecturas y con ello el gusto por la literatura.

 

Mi adolescencia estuvo marcado por el instituto, que era el lugar donde más horas pasaba. En aquellos años, la literatura estuvo bajo la lupa de los departamentos de Valenciano y Castellano, que fueron con creces los responsables de que mi colección de libros se expandiera. Los libros que leíamos eran luego sometidos a una prueba de opción múltiple y, ¡zas!, con un poco de suerte, los superabas. Pero si me tengo que quedar con un par de obras, me quedo sin duda con las siguientes: Júlia de Isabel Clara-Simó, por ser un clásico de la literatura valenciana contemporánea y hacer un retrato desgarrador de lo que significó la Revolució del Petroli en nuestra vecina localidad de Alcoi y La Mestra de Víctor Labrado por lo que representa la figura de Arroyo. Pionera de la enseñanza del valenciano en la escuela pública y comprometida hasta la saciedad con la renovación pedagógica, una educación que pretendía enseñar con libertad y pensamiento crítico, motivo por el que fue expulsada de la escuela donde impartía docencia en la localidad de Barx. Como curiosidad, esta historia aparecen en la letra de la canción homónima La Mestra del grupo valenciano Zoo. 


En mi adolescencia tardía, los gustos literarios ya eran propios y no venían marcados por los planes de estudios académicos. En esta época descubrí a autores como George Orwell, su aguda crítica social y política, así como su estilo claro y directo, me fascinó desde el principio. El clásico 1984 no podía faltar en mi lista, fue la obra que suscitó mis primeros intereses por el oficio periodístico. Esa ventana inquietante hacia la vigilancia totalitaria y la manipulación del pensamiento fue clave en mis posteriores gustos literarios. Por otra parte, el Antiguo Egipto ha sido siempre fuente de mi devoción, por eso no podía faltar en esta biblioteca personal la obra gráfica de Ian Shaw, Historia del Antiguo Egipto. Fechas claves como el 4 de noviembre de 1922 quedaría para siempre grabada en mi mente, el día en que Carter se adentraba en la tumba del faraón Tutankamón, la KV62, y lo daba a conocer al mundo. Mamet, Aciman y Crowley madurarían los personajes de mi literatura, dotándolos de vida a través de sus diálogos afilados, sus emociones desnudas y sus viajes interiores. Historias que años más tarde se llevarían a la gran pantalla.


Con el paso de los años desarrollé una obsesión enfermiza por el ensayo. Este tipo de prosa que observa, analiza y saca conclusiones, me empezó a entusiasmar cuando pisé la facultad de Periodismo. Estas lecturas eran los primeros peldaños que funcionaban como una guía, una especie de cómplice silencioso que me impulsaba a cuestionar, a analizar y a desmenuzar la complejidad del mundo que nos rodea. Autoras como Naomi Klein dejaría en mí una huella en la forma de ver el mundo. Su éxito global La doctrina del shock, me llevó a repensar la historia mundial reciente, la forma en que me habían contado nuestro mundo, desde la reconstrucción de Beirut hasta el huracán Katrina. Una historia conmovedora que nos pone en alerta cuando irrumpe una nueva crisis. Porque el shock siempre es una arma de doble filo. Una bomba de humo que sirve para implementar políticas económicas impopulares cuando el mundo mira hacia otro lado. Con las crónicas de Macarras Ibéricos del periodista y colaborador de Radio 3, Iñaki Domínguez, conocer la historia reciente de España, a través de sus leyendas callejeras, nunca había sido tan divertido. Ganador del premio Pop Eye al mejor libro de no ficción 2022, Domínguez se adentra en los barrios más marginales de ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, A Coruña o Bilbao para acercarnos a una comprensión antropológica de la cultura popular. Una narración llena de anécdotas y relatos breves de personajes ilustres —fruto de la riqueza de testimonios con los que cuenta el periodista— como el caso de Antonio Vega y sus viajes en taxi al poblado de Barranquillas para pillar gramos de coca y caballo.



Como no quiero que esta lista sea más larga que la cuaresma, solo me detendré en aquellos libros que por alguna razón tengo más presentes. Entre ellos, el comic de Charles Forsman The end of the fucking world que más tarde Netflix convertiría en serie. En principio su brillante creador, Forsman, recopiló la historia en una serie de mini cómics, pero ahora está disponible en un solo tomo. Es una novela gráfica sencillamente brutal. Aunque la serie ostenta claramente una mayor popularidad, recomiendo mucho leer la pieza original, es algo más macabra y siniestra. En esta línea también tiene Esta mierda me supera, está disponible tanto en cómic como en serie. Y aunque dicen que los libros siempre son más sabrosos que su versión en la pantalla, esta vez también os animo a que veáis las producciones que se han hecho para Netflix. Están dirigidas por Jonathan Entwistle y son una fantasía. Por otro lado, ahora que el genocidio de Gaza es objeto de información en los informativos, leer a la periodista especializada en Oriente Medio, Olga Rodríguez, es siempre bien. En 2009 publicó El hombre mojado no teme a la lluvia. Un viaje para asomarse a la realidad de los Territorios Ocupados palestinos, Irak, Israel Líbano, Siria, Egipto y Afganistán, a sus gentes y sus historias de vida. Muy recomendable. 


Por finalizar, dentro de toda la obra literaria de Almudena Grandes, me quedaría con El corazón helado. Una novela que une el pasado y el presente de nuestra historia reciente. Un retrato de la España divida de la posguerra, narrada a través de la historia entrelazada de dos familias, que se encontrarán en el presente, con muchos claroscuros. En esta lista hay un autor que repite dos veces, se trata de Yuval Noah Harari. Lo conocí a través del fenómeno global Sapiens. Si Juego de Tronos causó revuelo en la pantalla, este libro causó furor en el mundo de las letras. Desde entonces su obra siempre me ha suscitado el interés. Aunque si me tengo que quedar con alguna de sus obras sería Homo Deus. La parte que le sigue 21 lecciones para el siglo XXI también me parece un buen ensayo.
 

 

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