Práctica 9: ChatGPT y las IA. Mauro Tortosa
El dragón y la doncella
El dragón exhaló su primera bocanada y el aliento despeinó el cabello dorado de la joven guerrera. Con valentía, ella ajustó su armadura y desenvainó su espada brillante, reflejando la luz del sol que se filtraba entre las ramas del antiguo bosque. El reptil, de escamas relucientes y ojos centelleantes, observó a la intrépida guerrera con curiosidad antes de lanzar un rugido retumbante. La batalla estaba a punto de comenzar, y la joven sabía que este encuentro determinaría el destino de su reino.
Las llamas del dragón danzaban en el aire, pero la guerrera esquivaba ágilmente cada embestida. Con habilidad y astucia, logró acercarse lo suficiente para asestar un certero golpe en la pata delantera del dragón. El rugido resonó en el bosque, pero la joven no vaciló. Sabía que su deber era proteger a su pueblo y que la única manera de lograrlo era derrotar a la criatura mítica que amenazaba con destruirlo todo.
La lucha continuó, con el sol descendiendo lentamente en el horizonte. El bosque se llenó de sombras, pero la determinación de la guerrera permanecía inquebrantable. Cada golpe, cada esquiva, acercaba a la joven a la victoria. A medida que la espada cortaba el aire, el dragón, agotado, finalmente cedió. Sus ojos perdieron su fulgor, y su rugido se apagó. La joven guerrera, con respeto en su mirada, observó al dragón caído, agradeciendo en silencio por la valentía de su adversario.
El reino estaba a salvo, y la joven guerrera se convirtió en la heroína de la tierra. La leyenda de su valentía se extendió por todo el reino, recordándonos que incluso las criaturas más temibles pueden ser vencidas cuando el corazón está lleno de coraje.
A continuación, mostraré mi versión original tratando de "mejorarla".
El dragón giró su titánico cuello y clavó su mirada en ella. Con coraje, ella desbloqueó su teléfono móvil con un rápido face id y apuntó con la luz del destello hacia el ojo del majestuoso monstruo verde. Pero algo falló. El reciente corte de pelo en la lujosa peluquería de la sala dieciséis del palacio y el meticuloso trabajo de depilación de cejas en la sala cuarenta del castillo, crearon un look impecable que, paradójicamente, se interponía entre la joven doncella y su pantalla bloqueada. La criatura escamosa, sobresaltada por aquel cacharro de metal y cristal, volvió a observar la dama noble antes de lanzar un bramido estruendoso. El combate esta apunto de empezar, pero, de forma súbita, empezó a sonar una canción. Era Oops!... I Did It Again de Britney Spears.
En un abrir y cerrar de ojos, un mar de llamas salieron de la boca de aquella criatura draconiana. Todo se convirtió en fuego. Pero ella, que había estado preparada para este momento, esquivó de manera ágil cada una de las bafeadas de combustión que salían de la cavidad bucal de la monstruosa bestia ancestral. A ritmo de pop, sorteó las bolas de fuego y en el momento más oportuno, clavó la punta de la espada en el meñique del dragón. El rugido de la bestia sonó tan fuerte que, hasta caperucita roja que se dirigía a casa de su abuela, lo escuchó.
La lucha estaba en su punto álgido. La joven doncella había logrado ganar un pocos minutos mientras la serpiente de fuego se recuperaba de la amarga herida. Pero justo cuando todo parecía sonreírle a la princesa, el dragón se alzó y redirigió su mirada a la joven. Ella algo asustada, se escondió bajo la escarlata y espero a que la bestia volviese a soplar los proyectiles incendiarios. Pero en ese preciso instante sonó el móvil. Era la Cenicienta. La joven doncella, con mucha astucia, sacó un brazo de la armadura y respondió:
"— ¿Sí?"
A la otra parte del teléfono se escuchaba una voz algo tímida.
"— Cielo, por casualidad, ¿no habrás visto por tu habitación mi zapato blanco? ¡Tía, que me caso en doce horas y me falta el maldito tacón de cristal!"
Por su parte, el dragón al ver aquel ser que salía de una pantalla de cristal, se mostró algo confuso y se retiró un par de pasos hacia atrás. En ese instante, la doncella cogió aire, algo de impulso y lanzó la espada como si desafiara al viento a detener su imparable avance. Justo en ese momento, la punta del arma alcanzó el objetivo anhelado. Un río de sangre corría desde el ojo de la criatura ancestral hasta las colosales pezuñas.
La lucha cedió, con el sol escondiéndose lentamente por la falda de la montaña. La princesa, victoriosa de haber derrotado el fatal animal mitológico, se quitó el casco y se hizo una coleta. Ansiosa porque llegaran sus amigas, se sentó encima de la cola del gigante alado. Finalmente, por el horizonte aparecieron ellas: Rapunzel y Cenicienta. Las tres, juntas, posaron y se hicieron un selfie con la bestia. Minutos más tarde la joven doncella subió la foto a Instagram. Miles de "me gusta" inundaron el corazón de la instantánea y entre los comentarios estaba él. El príncipe de Portugal, quién respondió: "Vaya cacería de domingo. Nos vemos en la próxima".
Black and Red Minimalist Horror Movie Poster de Mauro Tortosa Prats


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